Resumen ejecutivo:
El volumen global de datos digitales supera los 149 zettabytes anuales, de los cuales el sector salud representa el 8% del almacenamiento activo, con una tasa de crecimiento del 36% anual. Chile enfrenta barreras estructurales para el uso secundario de estos datos: la fractura FONASA/ISAPRE y una legislación de datos personales obsoleta. La Ley 21.668 de interoperabilidad de fichas clínicas y el CENS como articulador técnico ofrecen una base normativa e institucional prometedora.
Con una hoja de ruta en etapas, Chile podría obtener un retorno de 8 a 12 dólares porcada dólar invertido en un horizonte de 10 años, sobre ahorros estimados entre $450 y $700 millones anuales.